Corea del Sur da un paso decisivo en la modernización de su infraestructura financiera al oficializar una hoja de ruta estructurada para la tokenización de activos. Bajo el impulso de la Comisión de Servicios Financieros (FSC), el país se prepara para integrar los títulos financieros —acciones, bonos y fondos— en un registro distribuido. Este giro estratégico, respaldado por una reforma legislativa de gran calado sobre el registro electrónico de valores, entrará en vigor de forma definitiva el 4 de febrero de 2027, fecha en la que los tokens de seguridad serán reconocidos jurídicamente como instrumentos financieros digitales legítimos.

El despliegue se llevará a cabo de forma gradual para garantizar la estabilidad del mercado. La primera fase, prevista para principios de 2027, centrará las transacciones en activos específicos como bonos institucionales, fondos monetarios e inversiones fraccionadas dirigidas al público general. Estas últimas permiten democratizar el acceso a activos de alto valor al dividirlos en participaciones más asequibles. Para regular esta apertura, las autoridades han establecido estrictas salvaguardas: los inversores minoristas estarán sujetos a un límite de 30 millones de wones por suscripción y un máximo de 100 millones de wones en compras netas anuales por plataforma, reduciendo así la exposición a riesgos especulativos.

En el ámbito técnico y operativo, esta transición no se basa en una descentralización total, sino en una integración supervisada. Las infraestructuras blockchain deberán estar conectadas a los sistemas del depositario central nacional, la Korea Securities Depository (KSD), garantizando así un control riguroso de las transferencias de propiedad. Los actores financieros tradicionales podrán incorporar estos nuevos servicios sin necesidad de licencias adicionales, siempre que cumplan con exigentes requisitos de capital propio, fijados en 4.000 millones de wones, y garanticen una ciberseguridad sólida en sus sistemas de gestión.

La ambición final de Seúl radica en la optimización de las liquidaciones financieras. La tercera fase del proyecto prevé la integración de stablecoins para permitir pagos instantáneos y simultáneos durante las transacciones de títulos en la blockchain. Aunque esta perspectiva representa un gran avance para la eficiencia de los mercados de capitales, por el momento depende de los debates legislativos en curso sobre la regulación de los activos digitales estables. Al adoptar este enfoque prudente, Corea del Sur se posiciona como un laboratorio global para la institucionalización de las finanzas digitales, priorizando la integración gradual frente a una disrupción radical.