Bitcoin ya se está preparando para una amenaza todavía teórica pero potencialmente grave: la llegada de ordenadores cuánticos capaces de vulnerar ciertas protecciones criptográficas de la red. Ya están empezando a surgir diversas soluciones para proteger los fondos, organizar una eventual migración y limitar los riesgos para aquellos usuarios que no reaccionen a tiempo.

Ilustración generada con OpenAI

Una hoja de ruta que empieza a tomar forma

La comunidad Bitcoin ya se prepara para un riesgo todavía teórico pero potencialmente grave: la llegada de ordenadores cuánticos lo suficientemente potentes como para vulnerar ciertas protecciones criptográficas de la red.

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La investigadora Christine D. Kim, fundadora de Protocol Watch, ha resumido recientemente los principales trabajos en curso. Según ella, varias vías desarrolladas de forma independiente están empezando a formar una estrategia coherente con múltiples niveles de protección.

El peligro provendría de los ordenadores cuánticos "criptográficamente relevantes", o CRQC (por sus siglas en inglés). Una máquina suficientemente potente podría utilizar el algoritmo de Shor para obtener una clave privada de Bitcoin a partir de una clave pública visible en la blockchain.

No todas las direcciones estarían expuestas de la misma manera. Las más vulnerables serían, en particular, algunas direcciones antiguas de Bitcoin, así como aquellas cuya clave pública ya haya sido revelada durante una transacción.

BIP-360 y SHRINCS: proteger Bitcoin antes de la llegada de la era cuántica

La primera vía se basa en el BIP-360, una propuesta que introduciría un nuevo tipo de dirección llamado Pay-to-Merkle-Root, o P2MR.

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Su objetivo es evitar exponer la clave pública de un usuario antes de que este gaste sus bitcoins. Este formato también estaría diseñado para poder integrar más adelante sistemas de firma resistentes a los ordenadores cuánticos.

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— Christine D. Kim (@christine_dkim) 14 de septiembre de 2026

La segunda vía importante es SHRINCS, siglas de Shrunken SPHINCS. Desarrollado por investigadores de Blockstream, este sistema de firma se basa en SHA-256, una función criptográfica que ya es fundamental en el funcionamiento de Bitcoin.

Su principal ventaja es su compacidad. Las claves públicas solo ocuparían 48 bytes y las firmas serían mucho más pequeñas que las de muchos otros sistemas post-cuánticos. Su verificación también podría ser varias veces más rápida que la de las firmas Schnorr que utiliza Bitcoin actualmente.

Lifeboat y Dropkick: un plan de emergencia para los rezagados

Otro problema es qué hacer con los usuarios que no hayan trasladado sus bitcoins a direcciones protegidas antes de la llegada de un ordenador cuántico. Se están estudiando dos mecanismos: Lifeboat y Dropkick.

El principio general es similar. Un usuario podría publicar en la blockchain una prueba que demuestre que conocía cierta información vinculada a su dirección antes de que un atacante cuántico intentara robar sus fondos.

Lifeboat prevé incluso un mecanismo que permita demostrar públicamente que un ordenador cuántico capaz de atacar a Bitcoin existe realmente. Esta prueba podría desencadenar automáticamente una actualización de la red.

Varios problemas aún por resolver

Estas soluciones están lejos de estar listas para su despliegue. SHRINCS debe someterse a pruebas de seguridad más sólidas, testeos y una revisión independiente. El tamaño de las firmas también supone un problema. Incluso optimizadas, las firmas post-cuánticas seguirían siendo considerablemente más pesadas que las firmas actuales. Una migración masiva podría, por tanto, aumentar drásticamente la cantidad de datos registrados en Bitcoin y hacer subir las comisiones por transacción.

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Finalmente, queda por resolver una cuestión especialmente delicada: ¿qué hacer con los bitcoins considerados perdidos porque sus propietarios ya no tienen acceso a sus claves privadas? ¿Se debe impedir que un ordenador cuántico los recupere, incluso a riesgo de dejarlos inutilizables permanentemente?

Para los inversores, el tema podría volverse muy concreto. Si millones de bitcoins tuvieran que ser transferidos a nuevas direcciones en poco tiempo, la red podría sufrir un fuerte aumento en las comisiones y una presión importante sobre los servicios de custodia y las plataformas institucionales.

Fuentes: BTC Before Light, Coin Edition