El mercado de los criptoactivos atraviesa una fase de repliegue estratégico mientras que el Bitcoin ha vuelto a caer por debajo de los 77 000 dólares, cediendo cerca de un 3 % tras haber rozado los 79 530 dólares durante las operaciones nocturnas. Este movimiento de corrección se produce precisamente el día en que el Senado estadounidense debe pronunciarse sobre el CLARITY Act, un marco regulatorio de gran alcance. A pesar de la publicación de un texto revisado de 630 páginas que integra varios compromisos partidistas para obtener los 60 votos necesarios, los inversores se mantienen muy cautelosos y solo otorgan una probabilidad de aprobación de cerca del 30 % para este año.

Esta contención legislativa crea una asimetría marcada en el mercado de derivados. Dado que un fracaso en la votación ya parece estar descontado en la valoración actual, el riesgo bajista inmediato parece limitado. Por el contrario, una aprobación sorpresa desencadenaría un rally alcista tanto más intenso cuanto que al mercado le faltan referencias técnicas. El efecto de apalancamiento prácticamente ha desaparecido, lo cual se ilustra con tasas de financiación cercanas a cero y una prima de los contratos a futuro que ha caído por debajo del 5 %. Si bien la ausencia de apalancamiento aleja la amenaza de liquidaciones en cascada, también priva al precio de anclajes sólidos, acentuando la sensibilidad del token ante el menor impacto informativo.

A pesar de estas dudas a corto plazo, la demanda fundamental sigue siendo especialmente robusta. Los vehículos financieros cotizados respaldados por la red han captado alrededor de 1 100 millones de dólares en una semana, lo que representa la absorción de cerca de 14 000 BTC. Solo la sesión del 3 de septiembre se saldó con una captación neta de 835 millones de dólares, marcando el mejor desempeño diario para estos productos en varios meses. Este flujo masivo da fe de un interés institucional profundo que se desentiende de las peripecias parlamentarias de Washington.

No obstante, el horizonte de los próximos días permanece nublado por un entorno macroeconómico tenso. Además del vencimiento senatorial, los mercados anticipan la decisión de la Reserva Federal, con una probabilidad superior al 80 % a favor de una subida de tipos de 25 puntos básicos, la primera en tres años. Estas tensiones se ven amplificadas por el Banco de Japón y por el repunte del rendimiento del bono estadounidense a 10 años por encima del 5 %, impulsado por un petróleo que roza los 109 dólares. Este encarecimiento del coste del dinero pesa mecánicamente sobre los activos sin rendimiento como el Bitcoin.