La Unión Europea endurece su postura frente a los gigantes digitales al incluir a ChatGPT, Reddit y Roblox bajo el paraguas de la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta decisión, motivada por haber superado el umbral simbólico de los 45 millones de usuarios mensuales en el espacio europeo, somete a estos servicios a una vigilancia reforzada. Clasificados ahora como «plataformas de muy gran tamaño» o «motores de búsqueda de muy gran tamaño», estas herramientas tecnológicas deberán cumplir con requisitos estrictos antes de finales de año, bajo pena de sanciones financieras que pueden alcanzar hasta el 6 % de su facturación mundial.

La decisión de clasificar a ChatGPT como motor de búsqueda subraya una evolución importante en el comportamiento de los internautas. Bruselas reconoce así que los agentes conversacionales están suplantando progresivamente a las herramientas de búsqueda tradicionales para el acceso a la información. Esta recalificación impone a las empresas obligaciones de peso, especialmente en materia de moderación de contenidos ilícitos, transparencia algorítmica y protección de los menores. Estas medidas buscan limitar los riesgos sistémicos asociados a estas tecnologías, en un contexto donde las herramientas de inteligencia artificial generativa ocupan un lugar central en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Más allá de esta regulación, se instala una zona de tensión política entre Bruselas y Washington. Aunque Estados Unidos critica regularmente la severidad del marco legislativo europeo, considerándolo un freno a la innovación y a la libertad de expresión, la Comisión Europea mantiene una línea firme. Se apoya en precedentes, como la multa impuesta a AliExpress, para demostrar que la DSA se aplica de manera indiferenciada, ya se trate de actores chinos o estadounidenses. El objetivo es claro: imponer una soberanía digital basada en la responsabilidad, independientemente del origen geográfico de las empresas.

El proceso de cumplimiento que se avecina para finales de diciembre representa un desafío técnico y ético, especialmente para OpenAI. La empresa debe demostrar ahora que sus mecanismos de protección, como su versión de ChatGPT dedicada a los adolescentes, cumplen con los estándares europeos, que a menudo son más rigurosos que las políticas internas de los grupos. Más allá de la DSA, este movimiento se inscribe en un arsenal regulatorio más amplio, completado por la AI Act, marcando una transición donde la responsabilidad de estas empresas cambia del estatus de intermediario al de editor, totalmente responsable de los contenidos y las respuestas generados por sus sistemas.