Corea del Sur ha intensificado su ofensiva contra los usuarios de mercados predictivos descentralizados, poniendo el foco específicamente en la plataforma Polymarket. Las autoridades locales han abierto expedientes penales contra 26 apostadores surcoreanos por participar en juegos de azar ilegales. Hasta la fecha, 18 de estos casos ya han sido remitidos a la fiscalía, lo que demuestra una firme voluntad de judicializar estas prácticas. En total, los investigadores han identificado cerca de 12,7 millones de dólares en apuestas, de los cuales una parte predominante de 4,1 millones de dólares corresponde a un solo individuo.
El éxito de las autoridades surcoreanas en esta investigación no se debe a una cooperación con la plataforma, sino a la naturaleza transparente de la blockchain. Aunque el sitio está oficialmente bloqueado por el regulador nacional, los usuarios han logrado eludir las restricciones. Las fuerzas del orden cruzaron los registros públicos de transacciones en la red Polygon con técnicas de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT). En el momento en que una billetera cripto interactúa con una plataforma de intercambio local sujeta a procedimientos de identificación (KYC), el vínculo entre la dirección pública y la identidad civil del usuario se vuelve rastreable.
El marco legislativo coreano es especialmente estricto, ya que considera casi todas las formas de apuestas no estatales como actividades delictivas. El código penal contempla sanciones que van desde multas elevadas hasta penas de prisión de hasta tres años para los jugadores habituales. Esta ley se aplica a los ciudadanos coreanos, independientemente de si las transacciones se realizan desde territorio nacional o a través de plataformas extranjeras. Estos procedimientos judiciales ilustran una incoherencia regulatoria global: mientras Polymarket atrae inversiones masivas en Estados Unidos bajo la supervisión de las autoridades federales, el mismo servicio es tratado como una actividad de casino clandestino en Seúl.
Esta situación pone de manifiesto los riesgos inherentes al uso de herramientas financieras descentralizadas en jurisdicciones con políticas restrictivas. Si bien el anonimato es teóricamente posible en la blockchain, la interconexión entre los activos digitales y el sistema bancario tradicional ofrece a los reguladores herramientas poderosas para identificar a los usuarios. A medida que los casos avancen en los tribunales, la severidad de las penas impuestas servirá de prueba para la jurisprudencia surcoreana frente al auge de las plataformas de predicción descentralizadas en un país donde el apetito por los activos digitales sigue siendo, no obstante, uno de los más elevados del mundo.