La cárcel como semillero de ciberdelincuentes. En la India, se está llevando a cabo la investigación de un fraude digital de 8,6 millones de rupias (aproximadamente 78.000 euros). El caso revela un vínculo cada vez más estrecho entre la delincuencia tradicional y las estafas en línea. Según la policía de Pimpri-Chinchwad, cerca de Pune, algunos individuos condenados por secuestro, extorsión o robo estarían estableciendo contactos durante su detención con especialistas en ciberfraude. Tras ser liberados, se integrarían en sus redes. Estos reclutas no contactan necesariamente a las víctimas, sino que proporcionan cuentas bancarias, tarjetas SIM y logística local para facilitar el movimiento o la retirada del dinero robado.

Puntos clave de este artículo:


  • Una investigación sobre un fraude de 8,6 millones de rupias revela vínculos establecidos en prisión entre delincuentes comunes y ciberdelincuentes.

  • Otro caso de más de 110 millones de rupias ha llevado a la aplicación de la ley contra el crimen organizado de Maharashtra.

La policía ha detenido a Tejas Lokhande, de 24 años, y a Avinash Baklikar, de 28 años, en el marco de la investigación. El primero tiene antecedentes por delitos tradicionales, incluyendo un secuestro. El segundo, por su parte, mantendría vínculos con una red de cibercriminalidad.

Según los investigadores, ambos hombres se habrían conocido hace aproximadamente un año en la prisión de Yerwada, donde cumplían condena por casos distintos. Tras ser liberados bajo fianza hace unos seis meses, habrían mantenido el contacto. Tejas Lokhande habría participado posteriormente en las actividades de fraude digital de su nuevo cómplice.

La policía intenta determinar ahora hasta qué punto las relaciones forjadas en prisión facilitan el reclutamiento de delincuentes para organizaciones ciberdelincuentes. El atractivo principal es económico: las estafas en línea permiten manejar sumas importantes sin necesidad de una confrontación física directa con las víctimas.

Esta evolución no implica que todos los delincuentes se conviertan en piratas informáticos. Las redes fragmentan sus operaciones entre varios actores: unos atraen a las víctimas, otros suministran las cuentas bancarias, otros retiran los fondos, consiguen tarjetas SIM o transfieren el dinero a nuevas cuentas.

En la India, la investigación de un fraude digital de 8,6 millones de rupias (aproximadamente 78.000 euros) revela un vínculo entre la delincuencia tradicional y las estafas en línea. Según la policía de Pimpri-Chinchwad, cerca de Pune, algunos individuos condenados por secuestro, extorsión o robo establecen contactos en prisión con especialistas en ciberfraude antes de unirse a sus redes al ser liberados. Estos reclutas no contactan necesariamente a las víctimas, sino que proporcionan cuentas bancarias, tarjetas SIM y logística local para mover o retirar el dinero robado.
Las prisiones indias se están convirtiendo en sucursales del cibercrimen organizado

Las cuentas bancarias «mula» en el centro del sistema

Esta organización por capas complica el trabajo de los investigadores. Cada participante puede realizar una tarea limitada sin conocer la totalidad de la red. Las personas que ya disponen de contactos criminales y logística local resultan muy útiles, ya que sirven para abrir o alquilar cuentas bancarias con el fin de hacer circular los fondos.

La policía de Pimpri-Chinchwad ya había observado este fenómeno en un caso de más de 110 millones de rupias. Los estafadores habían robado esta suma a una persona mayor mediante una aplicación de trading falsa. La policía detuvo a nueve sospechosos y congeló unos 26,5 millones de rupias. Algunos de los sospechosos habrían facilitado cuentas «mula» a cambio de una parte de las sumas transferidas.

En abril, las autoridades aplicaron contra este grupo la Maharashtra Control of Organised Crime Act (MCOCA). Esta legislación está reservada para redes de crimen organizado. Las autoridades también habían identificado perfiles similares en marzo, durante el desmantelamiento de una estructura de ciberfraude que operaba desde una villa en Lonavala.

Por tanto, la investigación actual va más allá del simple seguimiento de las transacciones bancarias. Los agentes también examinan los antecedentes de los sospechosos, sus relaciones en prisión y los contactos mantenidos tras su liberación. El caso pone de relieve una transformación de la criminalidad organizada en la India: mientras las competencias técnicas permanecen en manos de especialistas, los delincuentes tradicionales aportan los recursos humanos y materiales indispensables para el blanqueo de capitales.

Gabriel Montaut

Geek, apasionado del SEO, las cripto y la IA. Responsable de SEO para Journal Du Coin y consultor SEO freelance, me dedico a la difusión y comprensión de las innovaciones tecnológicas en general y me esfuerzo especialmente en hacer que la actualidad sea accesible para el mayor número de personas.

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