El protocolo Ethena, emisor del dólar sintético USDe, acaba de anunciar una profunda reestructuración estratégica de su tokenomics. Mediante una votación de gobernanza, la fundación propone destinar el 95 % de sus ingresos netos a la recompra de su token nativo, ENA. Esta iniciativa se enmarca en un plan integral para reestructurar la creación de valor en torno al token, respondiendo así directamente a las críticas recurrentes sobre la presión vendedora ejercida por los inversores iniciales y el calendario de desbloqueos mensuales.
Para sanear su estructura, la fundación ha llevado a cabo una operación a gran escala adquiriendo, mediante negociaciones privadas, los tokens no desbloqueados de los inversores iniciales que ya habían liquidado posiciones anteriormente. Esta maniobra permite eliminar el lastre asociado a futuras ventas de activos por parte de estos socios. Paralelamente, el protocolo pone fin a las liberaciones mensuales progresivas para los inversores institucionales, estableciendo una fecha única de desbloqueo para el 5 de octubre. A largo plazo, solo quedarán bloqueados los tokens asignados al equipo y al ecosistema, lo que aportará mayor claridad sobre la oferta circulante en el mercado.
El mecanismo de recompra busca ser dinámico y proporcional a la adopción del protocolo: se activará según umbrales indexados al volumen de USDe en circulación. Los ingresos provenientes de tres pilares, que incluyen el ahorro en USDe, las stablecoins de marca blanca y el futuro servicio Ethena [X], servirán como palanca para esta recompra masiva. Este giro estructural se completa con una reorganización de la propiedad intelectual, transferida mayoritariamente a la fundación con el fin de blindar el valor generado por el protocolo frente a los intereses de los inversores de capital de Ethena Labs.
Este enfoque, que gana terreno entre protocolos DeFi como Hyperliquid o LayerZero, evidencia un cambio de paradigma: el objetivo es correlacionar directamente la valoración de un activo con la actividad real del protocolo en lugar de con dinámicas especulativas. No obstante, la eficacia de esta medida dependerá de la sostenibilidad de los ingresos, sujetos a las condiciones macroeconómicas y a los tipos de interés. Aunque la cotización de ENA ya ha reaccionado positivamente a estos anuncios, la viabilidad del modelo se pondrá a prueba a partir de octubre con el paso a una liberación única de los tokens restantes.