La salida a bolsa de Pasqal en el Nasdaq, bajo el ticker PSQL, marca un punto de inflexión histórico para la «deeptech» francesa. Al convertirse en la primera empresa gala del sector cuántico en acceder a los mercados financieros mediante una fusión con un SPAC, la joya tecnológica confirma su ambición internacional, al tiempo que plantea interrogantes sobre la soberanía tecnológica del país. Respaldado por un prestigio científico impecable y el apoyo del Premio Nobel de Física Alain Aspect, el grupo se distingue por su tecnología patentada basada en átomos neutros, capaz de operar a temperatura ambiente, a diferencia de los sistemas criogénicos de alto consumo energético de sus competidores.
En el plano operativo, la sociedad muestra una solidez inusual para el sector, con una flota de siete procesadores desplegados y tres más en fase de producción. Su prestigiosa cartera de clientes, compuesta por grandes grupos industriales como EDF, Thales o la red IBM Quantum, da fe de una adopción comercial real. Este respaldo ha permitido a Pasqal captar cerca de 360 millones de dólares durante su salida a bolsa, elevando su valoración a aproximadamente 2.000 millones de dólares. Estos fondos son estratégicos para respaldar sus ambiciones de escalado industrial y el desarrollo de su laboratorio Atomiq Lab.
Pese a estas fortalezas, la inversión conlleva riesgos estructurales considerables. Con una facturación en 2025 de 19,4 millones de dólares, la valoración actual representa aproximadamente 100 veces los ingresos, un ratio que subraya el carácter especulativo del título. Los inversores deben contemplar, asimismo, una dilución del capital provocada por la financiación convertible y los warrants integrados en la operación. Además, la competencia con gigantes del sector como Google, IBM o IonQ sigue siendo intensa, y la ventaja competitiva de la tecnología de átomos neutros deberá demostrar su validez a largo plazo para justificar tales múltiplos.
El reto para Pasqal reside ahora en su capacidad para transformar sus promesas tecnológicas en rentabilidad real dentro de un entorno de mercado volátil. Aunque el acceso a la acción está actualmente reservado a cuentas de valores ordinarias, la empresa prepara una cotización secundaria en Euronext Paris, un movimiento muy esperado que facilitaría el acceso a los inversores europeos. Por ahora, el título se dirige principalmente a perfiles audaces, dispuestos a apostar por el surgimiento de un campeón cuántico europeo en un ecosistema mundial en plena transformación.