La plataforma de intercambio OKX intensifica su estrategia de fidelización al anunciar un aumento en los límites de su tarjeta bancaria dedicada a las criptomonedas. Limitado hasta ahora a 10 euros al mes, el importe máximo del cashback mensual se eleva a 50 euros para los usuarios estándar. Como parte de una promoción exclusiva prevista para todo el mes de septiembre, los clientes en el nivel «Regular» pueden incluso aspirar a un beneficio acumulado de hasta 100 euros, siempre que se registren previamente a través de la interfaz móvil de la aplicación.

Este mecanismo de recompensa, que se basa en cubrir los gastos corrientes mediante stablecoins, ofrece tasas de retorno que oscilan entre el 2 % y el 5 %, dependiendo del estatus VIP del usuario. Además del límite de cashback convencional, el emisor mantiene ventajas específicas, como una cobertura parcial del 50 % en determinadas suscripciones digitales, tales como Netflix o herramientas de inteligencia artificial. Una opción denominada Pay Boost completa esta oferta al permitir que los fondos en espera en la tarjeta generen un rendimiento anual del 3,5 %, optimizando así la rentabilidad de los activos inmovilizados.

Más allá del atractivo comercial, el uso cotidiano de una tarjeta cripto plantea desafíos fiscales importantes, particularmente para los residentes en Francia. Cada transacción realizada con activos digitales se califica jurídicamente como una cesión sujeta a impuestos. En caso de obtener una plusvalía al realizar el pago, el contribuyente está sujeto al gravamen único, o «flat tax», que asciende al 31,4 %. Aunque existe una exención para aquellas cesiones cuyo valor total anual no exceda los 305 euros, este margen de tolerancia fiscal sigue siendo relativamente estrecho.

La implementación de estas medidas refleja la clara voluntad de OKX de consolidarse como un actor central en los pagos descentralizados. Si bien la oferta de cashback representa una palanca de adquisición eficaz, exige a los usuarios una mayor vigilancia en su gestión contable. El límite de 305 euros anuales, calculado sobre el valor global de las ventas y no sobre los beneficios netos, obliga a llevar un control riguroso para evitar complicaciones administrativas, permitiendo a los usuarios más prudentes disfrutar con tranquilidad de las ventajas en sus microtransacciones diarias.