El presidente de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) ha hecho un llamamiento reciente a los actores institucionales de Wall Street, instándoles a prepararse para una transformación radical de las estructuras financieras estadounidenses. Según él, la próxima década será testigo de una mutación sin precedentes, impulsada por la tokenización de masas. Este proceso, que consiste en registrar la propiedad de activos financieros en la blockchain para permitir intercambios continuos, busca sustituir los ciclos de liquidación tradicionales —aún limitados en gran medida a los horarios administrativos— por una fluidez total de los mercados.

El núcleo de esta estrategia reside en la modernización de los activos del Tesoro estadounidense, de los cuales una parte significativa ya circula en forma de tokens, alcanzando cerca de 15.000 millones de dólares en deuda pública tokenizada. El reto consiste en transformar estas garantías, antes inactivas durante los periodos de cierre de los mercados, en instrumentos movilizables a cualquier hora. Al integrar stablecoins como colateral elegible en las cámaras de compensación, la CFTC busca agilizar los flujos de capital, ofreciendo a los participantes una alternativa a las transferencias bancarias convencionales, a menudo frenadas por los plazos interbancarios.

Paralelamente, la cuestión del trading 24/7 se consolida como una prioridad para el regulador. Inspirado en el funcionamiento ininterrumpido del ecosistema cripto, este modelo se está probando gradualmente en los derivados energéticos mediante consultas públicas. Este enfoque pragmático es compartido por la SEC, que también explora mecanismos de exención para facilitar la negociación de acciones tokenizadas «on-chain». Estas iniciativas demuestran una clara voluntad de las autoridades estadounidenses de mantener su liderazgo mundial fomentando la innovación tecnológica, al tiempo que adaptan los mecanismos de salvaguarda prudencial.

Sin embargo, esta modernización acelerada se enfrenta a una inestabilidad legislativa notable. Ante la falta de un marco regulatorio global aprobado por el Congreso, las agencias federales privilegian la vía administrativa, utilizando directivas y ajustes reglamentarios para impulsar estos cambios. Aunque este método ofrece una capacidad de reacción inmediata, conlleva una fragilidad estructural: estas medidas siguen siendo revocables y dependen en gran medida de las orientaciones políticas futuras. Para las infraestructuras financieras que invierten masivamente en esta transición, solo una votación legislativa en el Senado permitiría blindar estos avances en un marco jurídico duradero y seguro.