Corea del Sur se prepara para dar un paso decisivo en la modernización de su arquitectura financiera iniciando la tokenización progresiva de sus mercados de capitales. Bajo el impulso de la Financial Services Commission (FSC), el país ha desvelado un calendario estratégico estructurado en tres fases, cuyo objetivo es migrar la emisión y circulación de activos financieros —incluyendo acciones, bonos y fondos de inversión— hacia la tecnología blockchain. Este despliegue comenzará oficialmente en febrero de 2027 con la reforma del marco legislativo que regula el registro electrónico, abriendo así la vía a una profunda digitalización de los instrumentos financieros institucionales.
El plan contempla un despliegue gradual. La primera fase se centrará en instrumentos específicos como los fondos monetarios privados y ciertos valores fraccionados. Posteriormente, la infraestructura se ampliará al conjunto de los títulos cotizados, antes de finalizar el sistema con la integración de liquidaciones on-chain mediante stablecoins. Para garantizar la seguridad de los usuarios, el regulador ha establecido salvaguardas estrictas con un límite de inversión anual fijado en 100 millones de wones, equivalentes a unos 68 000 euros por plataforma. Paralelamente, los gestores de cuentas emisoras deberán cumplir con estrictos criterios de solidez financiera, exigiendo un capital mínimo de 4 000 millones de wones.
En el centro de esta dinámica, la fundación Avalanche ha reivindicado un papel protagonista, afirmando que su infraestructura tecnológica servirá como base para esta transformación nacional. Aunque este anuncio ha provocado un notable entusiasmo en el mercado, reflejado en una apreciación del valor del token AVAX, se mantiene la prudencia. Hasta la fecha, el regulador coreano no ha confirmado oficialmente la elección de una blockchain específica, lo que deja un ligero margen de duda sobre la naturaleza exacta de la colaboración tecnológica entre la Korea Securities Depository y la red Avalanche.
Este impulso coreano ilustra una tendencia de fondo en la que los Estados y las instituciones financieras ya no se limitan a observar el ecosistema cripto, sino que se convierten en los principales motores de la tokenización de activos del mundo real (RWA). Al buscar la automatización de la cadena de valor, desde la emisión hasta la liquidación (clearing), Corea del Sur se posiciona como pionera. Este giro hacia las infraestructuras distribuidas podría redefinir los estándares mundiales del trading, reforzando al mismo tiempo la creciente integración entre los principales protocolos blockchain y los gigantes de la financiación tradicional.