La economía francesa atraviesa un periodo de estancamiento marcado por una clara revisión a la baja de su trayectoria de crecimiento. La producción nacional se paralizó por completo en el segundo trimestre con un PIB estancado al 0,0 %, mientras que el primer trimestre fue corregido al -0,2 %. Ahora, el arrastre de crecimiento para el año 2026 se sitúa en apenas un 0,3 %, muy lejos de las previsiones iniciales del 0,7 %. Si el país evita por los pelos la recesión técnica, es únicamente gracias al dinamismo de las exportaciones aeronáuticas, que aumentaron un 2,9 %, enmascarando la contracción persistente de las inversiones y el impacto negativo del desabastecimiento de las empresas.
Este estancamiento viene acompañado de tensiones importantes en el presupuesto de los hogares. El poder adquisitivo por unidad de consumo retrocedió un 0,6 %, obligando a las familias a recurrir a sus ahorros para mantener su nivel de vida, lo que provocó una caída de la tasa de ahorro del 17,9 % al 17,2 %. Paralelamente, la inflación volvió a situarse en el 2,4 % interanual, fuertemente impactada por un repunte de los costes energéticos del 16,7 % debido a las perturbaciones en el estrecho de Ormuz. La conjunción de un empobrecimiento de la población y unos precios elevados dibuja el panorama de una estanflación rampante.
En el plano internacional, Francia se encuentra relegada a la cola del pelotón. Mientras que la zona euro registra un avance del 0,4 % en el segundo trimestre, impulsada por España (+0,7 %) o Portugal (+0,8 %), la economía gala comparte el último puesto con Bélgica. Incluso Alemania e Italia obtienen mejores resultados, con un ligero aumento del 0,2 %, mientras que al otro lado del Atlántico, el crecimiento estadounidense alcanza el 1,5 % en ritmo anualizado. Estas divergencias ponen de manifiesto las dificultades de Francia para mantener el ritmo de sus socios económicos.
Mientras la trayectoria presupuestaria francesa se fragiliza, el mercado de los activos digitales muestra una dinámica opuesta. El precio del Bitcoin se sitúa en torno a los 78 000 dólares, registrando un alza del 25 % en un mes, impulsado por los flujos hacia los ETF al contado y el interés institucional. En un contexto nacional marcado por una deuda pública superior al 117 % del PIB, unos tipos de interés a largo plazo del 4,7 % y unos rendimientos reales negativos en el ahorro tradicional, los activos descentralizados con oferta limitada atraen la atención. Estos movimientos se producen en un momento en que el presupuesto de 2027 deberá integrar estos nuevos datos macroeconómicos y los debates sobre la fiscalidad de las criptomonedas.