El proyecto World Liberty Financial, impulsado por la familia Trump, se encuentra en el centro de una gran controversia tras la obtención de una licencia bancaria preliminar por parte de la Office of the Comptroller of the Currency (OCC). Esta autorización permite a la estructura lanzar un banco fiduciario nacional dedicado a la gestión de la stablecoin USD1. Sin embargo, la composición de su accionariado genera dudas persistentes, sobre todo debido a la participación de Tahnoon bin Zayed al Nahyan, figura influyente del aparato de seguridad de los Emiratos Árabes Unidos. Una entidad vinculada al jeque posee, de hecho, el 49 % de WLTC Holdings, la sociedad operativa del proyecto, frente al 38 % que ostenta la familia Trump.

Los vínculos financieros entre ambas partes van más allá del simple accionariado. Los informes señalan una inversión inicial de 500 millones de dólares inyectada por el jeque en World Liberty Financial, una maniobra que habría permitido la transferencia de 263 millones de dólares hacia entidades propiedad de la familia Trump. Esta compleja arquitectura financiera se inscribe en un delicado contexto geopolítico, marcado por las recientes decisiones de la administración estadounidense sobre la exportación de chips destinados a la inteligencia artificial a la empresa G42, controlada por Tahnoon bin Zayed al Nahyan.

Estas interacciones alimentan duras críticas dentro de la clase política estadounidense, donde varios legisladores demócratas denuncian un conflit d'intérêts manifiesto y un riesgo para la seguridad nacional. Los expertos en ética señalan una preocupante confusión entre los intereses comerciales personales del expresidente y sus responsabilidades públicas. El reciente indulto presidencial concedido a Changpeng Zhao, fundador de Binance, seguido por la rápida integración de la stablecoin USD1 en su plataforma de intercambio, no hace más que aumentar las dudas sobre la gobernanza y las posibles segundas intenciones políticas de este ecosistema.

Para intentar calmar estas inquietudes, el regulador estadounidense ha impuesto condiciones singulares al otorgar la licencia bancaria. Se ha exigido un «engagement de passivité» (compromiso de pasividad) a los accionistas principales, incluyendo a los allegados de Donald Trump y a los inversores emiratíes. Esta cláusula restrictiva busca impedir que ejerzan una influencia directa en la gestión o el control efectivo del banco. A pesar de esta medida preventiva, el Congreso mantiene una presión constante para obtener una transparencia total sobre la identidad de los beneficiarios finales y la naturaleza real de los acuerdos que vinculan al proyecto cripto con Abu Dabi.