El banco central saudí, la SAMA, ha puesto fin oficialmente a su colaboración con mBridge, un ambicioso proyecto tecnológico liderado por Pekín. Lanzada inicialmente bajo el auspicio del Banco de Pagos Internacionales, esta plataforma de pagos transfronterizos basada en blockchain tenía como objetivo facilitar las transacciones directas entre bancos centrales. Al integrar este dispositivo en 2024, Riad parecía querer explorar alternativas a las infraestructuras financieras convencionales, dominadas por el dólar y la red SWIFT.
En el plano operativo, este desistimiento coincide con la finalización oficial de la fase de pruebas, que tuvo lugar el 13 de mayo de 2025. Aunque algunos análisis lo interpretan como una posible señal de presión diplomática ejercida por Washington —preocupado por la aparición de herramientas capaces de eludir las sanciones financieras internacionales—, el banco central saudí mantiene una versión más neutral. Según las autoridades locales, esta salida estaba prevista desde hace tiempo y se ajusta estrictamente al vencimiento original del mandato de participación del Reino en el proyecto piloto.
Este retiro marca un paso más en el debilitamiento de la ambición inicial de mBridge, ya afectado por la salida del Banco de Pagos Internacionales en otoño de 2024. A partir de ahora, el núcleo duro del proyecto está compuesto esencialmente por China, Hong Kong, Tailandia y Macao. No obstante, la persistencia de los Emiratos Árabes Unidos en el dispositivo subraya que el interés por estas infraestructuras descentralizadas sigue siendo vivo, aunque las dinámicas de gobernanza entre los países socios resultan complejas de armonizar a largo plazo.
Más allá de esta decisión, Arabia Saudita confirma su intención de continuar con sus propios experimentos relacionados con las monedas digitales de banco central. La elección de Riad parece dictada por una voluntad férrea de preservar una soberanía tecnológica total en lugar de alinearse con los estándares impuestos por potencias terceras. Para China, que intenta promover su yuan digital y plataformas multilaterales como alternativa al dólar, la pérdida de este aliado estratégico constituye un freno notable en su búsqueda de una hegemonía financiera digital mundial.