Lo que hay que recordar:

  • La divisa japonesa alcanzó los 154,04 por dólar, su mejor nivel desde febrero.
  • Ha ganado un 3,3 % en las cinco primeras sesiones de septiembre.
  • Los mercados otorgan aproximadamente tres posibilidades sobre cuatro a una subida de tipos la próxima semana.

El yen ha subido este lunes frente al dólar, superando el nivel alcanzado tras la intervención oficial de principios de agosto. La divisa ganó hasta un 1,4 %, situándose en 154,04 por dólar, su punto más alto desde febrero, con un avance brusco en apenas cinco minutos durante la mañana londinense. Posteriormente, se intercambiaba en torno a los 154,58, con una subida del 1,1 % en la jornada.

Illustration - Le yen au plus haut depuis six mois, les opérateurs guettent une intervention

Una posible intervención durante un día festivo estadounidense

El calendario ha alimentado las especulaciones. Los mercados estadounidenses estuvieron cerrados el lunes por el Labor Day, una situación en la que la liquidez escasea y en la que unos pocos órdenes de gran tamaño bastan para mover las cotizaciones.

“Muchos participantes desconfían del riesgo de una intervención oficial, dado que la liquidez podría ser reducida”, señala Masayuki Nakajima, estratega multi-activos en Mizuho.

Un inversor señala transacciones de un tamaño inusual en este mercado, más estrecho de lo habitual, sin poder determinar si realmente se ha producido una intervención.

El precedente sigue fresco en la memoria. Las autoridades japonesas gastaron 15,4 billones de yenes, es decir, 99,6 mil millones de dólares, en julio y agosto para sostener su divisa, con un apoyo inusual del gobierno estadounidense.

Un giro tras un año de descensos

Este movimiento eleva las ganancias de la divisa al 3,3 % en las cinco primeras sesiones de septiembre, lo que lleva a algunos estrategas a considerar que esto es más que un simple repunte pasajero.

“Esto podría ser más duradero; el yen podría seguir fortaleciéndose”, estima Lee Hardman, analista de divisas en MUFG. Señala dos factores de apoyo: una esperada subida de los tipos japoneses y la posible repatriación de capitales hacia activos domésticos por parte de fondos de pensiones japoneses en busca de rentabilidad.

El Banco de Japón bajo presión

La reunión de política monetaria se celebrará a finales de la próxima semana y las expectativas han cambiado.

Los mercados otorgan ahora aproximadamente tres posibilidades sobre cuatro a una subida de un cuarto de punto, lo que elevaría el tipo de interés director al 1,25 %. Esta evolución se produce tras las presiones públicas ejercidas por Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, quien declaró la semana pasada que el siguiente paso para Tokio debería ser subir los tipos.

Ahora circula una hipótesis menos frecuente: dos subidas consecutivas, en septiembre y octubre, para evitar que la institución se vea superada por la inflación.

“No habría dicho esto hace tres semanas, pero las subidas consecutivas se están convirtiendo en nuestro escenario base”, indica un gestor con sede en Tokio, quien ve en esto la explicación de los bruscos movimientos observados en el mercado de divisas.

No todos comparten esta lectura. Mark Richards, responsable de gestión multi-activos dinámica en BNP Paribas Asset Management, se cuestiona la capacidad de la institución para mantener una línea restrictiva a largo plazo. Anticipa una subida de un cuarto de punto acompañada de una comunicación firme, pero le cuesta prever qué vendrá después.

El carry trade, un riesgo de fondo

La rápida recuperación de la divisa revive una preocupación conocida. El carry trade consiste en pedir prestado en yenes, con un tipo de interés bajo, para invertir esos fondos en activos con mayor rentabilidad en otras partes. Cualquier apreciación de la divisa en la que se pidió el préstamo encarece automáticamente el reembolso y obliga a los operadores a cerrar sus posiciones, a menudo de manera desordenada.

El verano de 2024 ilustró este mecanismo tras una subida del tipo de interés director japonés al 0,25 %.

La magnitud actual de estas posiciones refleja el riesgo. Shrikant Kale, analista en Jefferies, señala que los préstamos transfronterizos denominados en yenes han pasado de 216 billones de yenes en diciembre de 2021 a 360 billones el pasado marzo, lo que supone un aumento de dos tercios.

Según él, el ciclo actual constituye, con diferencia, la acumulación más importante de este tipo en las últimas tres décadas, lo que debería incitar al banco central a la prudencia para evitar una inestabilidad financiera.

¿Y ahora qué?

Se suceden dos plazos importantes. La reunión de la Reserva Federal los días 15 y 16 de septiembre, y la del Banco de Japón el 18.

Esta secuencia merece atención. Una subida estadounidense seguida de una japonesa dejaría el diferencial de tipos sin cambios. Una subida en Tokio sin movimiento en Washington lo reduciría, lo que acentuaría la presión sobre las posiciones de "carry".

Es esta configuración la que explica el nerviosismo observado el lunes. El desenredo de una cartera de préstamos de tal envergadura no se limitaría al mercado de divisas: afectaría a todos los activos financiados por este mecanismo, incluyendo las acciones tecnológicas y las cryptomonnaies.

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