La adopción de los criptoactivos alcanza un hito decisivo en Europa, impulsada por un marco regulatorio ahora armonizado a escala continental. En este panorama en plena mutación, numerosas instituciones financieras tradicionales —bancos, sociedades de corretaje, fintechs o gestores de patrimonio— buscan responder a una demanda creciente de exposición a los activos digitales. No obstante, la complejidad técnica y los costes asociados al desarrollo de una arquitectura propia constituyen un obstáculo mayor, lo que estimula la demanda de infraestructuras tecnológicas llave en mano y totalmente conformes.
Ante este reto, una plataforma con sede en Ámsterdam y fundada por antiguos directivos del corretaje tradicional despliega una oferta B2B dedicada. Ya activa en 27 países europeos bajo la supervisión de la autoridad financiera neerlandesa, la empresa presenta indicadores de crecimiento significativos: más de 110 000 usuarios, un volumen de negociación acumulado que alcanza los 5 000 millones de euros y más de 11 millones de transacciones ejecutadas. Su infraestructura brinda acceso a un catálogo de más de 400 criptomonedas y stablecoins denominadas en euros o dólares.
A nivel técnico, la solución propone una integración fluida mediante API o marca blanca, cubriendo toda la cadena de valor. La ejecución de las operaciones se apoya en algoritmos de optimización que garantizan spreads reducidos, con comisiones por transacción de entre el 0,05 % y el 0,15 %. La custodia de los activos digitales se respalda en la tecnología segura de Fireblocks, mientras que los flujos fiat (EUR, USD, GBP) se procesan de forma continua. La oferta incluye además un servicio de staking flexible sin periodo de bloqueo que genera hasta un 10 % de rendimiento anual, respaldado por una cobertura de seguro de hasta 5 millones de euros contra riesgos técnicos.
En cuanto a la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo, se han establecido garantías estrictas para responder a las exigencias institucionales. Los activos de los clientes se segregan estrictamente del balance de la sociedad a través de un vehículo específico que previene cualquier riesgo de insolvencia, conforme al reglamento MiCA. Por su parte, la liquidez en divisas tradicionales se deposita en bancos de primer nivel como ING y bunq. Complementada con auditorías de Prueba de Reservas y la alineación con las exigencias de la directiva DORA, esta infraestructura permite a los actores profesionales desplegar servicios cripto en cuestión de días, manteniendo el control total de su marco operativo.