La Premier League se encuentra en el centro de un complejo caso judicial que implica el bloqueo de 13,5 millones de dólares en sus cuentas bancarias. Esta medida cautelar, iniciada en enero de 2025 en virtud del Proceeds of Crime Act británico, no señala en absoluto a la organización deportiva, sino que busca esclarecer el origen de fondos sospechosos. Las autoridades británicas intentan establecer un posible vínculo entre estas sumas y las actividades ilícitas de un socio externo de Sorare, la unicornio francesa especializada en fantasy football basado en NFT. De este modo, la liga inglesa se ve en la delicada posición de tercero depositario, sufriendo la inmovilización de parte de su tesorería sin estar bajo investigación penal.
El marco legal británico autoriza este tipo de bloqueo, denominado account freezing order, incluso sin que existan acusaciones formales o sospechas directas contra el titular de la cuenta. El mecanismo prioriza la incautación inmediata de los activos siempre que existan motivos fundados para creer que provienen de actividades criminales. Aunque esta situación pueda parecer grave, el bloqueo está estrictamente limitado en el tiempo. Las autoridades disponen de un plazo máximo de dos años, es decir, hasta enero de 2027, para validar la confiscación definitiva de los fondos ante un juez civil u ordenar su devolución íntegra a la Premier League.
Un aspecto notable de este expediente reside en la naturaleza de los activos afectados: se trata exclusivamente de depósitos bancarios tradicionales en libras esterlinas y no de criptoactivos. Esta precisión subraya que, a pesar del ecosistema digital en el que opera Sorare, la investigación se centra en los circuitos financieros clásicos. Aunque el Reino Unido ha reforzado sus prerrogativas desde 2024 para incautar activos digitales sin necesidad de una condena previa, estas facultades no se han activado en este caso, lo que confirma que el foco de la sospecha recae sobre los flujos monetarios fiduciarios que transitan entre los socios comerciales.
Para la Premier League, cuyos ingresos anuales se cuentan por miles de millones, el impacto financiero de este bloqueo es marginal. Sin embargo, el desafío es principalmente reputacional y contractual. Este caso pone de relieve los riesgos inherentes a la diligencia debida al seleccionar socios tecnológicos. Si bien Sorare experimentó un ascenso meteórico antes de enfrentarse a las turbulencias del mercado de los NFT, el incidente recuerda que la vigilancia sobre la procedencia de los fondos sigue siendo una prioridad absoluta para las instituciones deportivas internacionales, ahora bajo la atenta mirada de las autoridades financieras globales.