El mercado petrolero atraviesa un periodo de fuerte volatilidad, marcado por un resurgimiento de importantes tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz. El precio del barril de Brent superó este lunes la barrera simbólica de los 91,42 dólares, un nivel inédito desde mediados de junio. Este repunte repentino se produce tras el anuncio de la explosión de dos petroleros, entre ellos el Kavomaleas, una acción reivindicada por los Guardianes de la Revolución iraníes. Aunque los precios se estabilizaron en torno a los 88 dólares tras mencionarse posibles vías de mediación, la incertidumbre es total sobre la capacidad de tránsito en este paso marítimo estratégico, por donde suele pasar casi una quinta parte del suministro mundial de hidrocarburos.

El conflicto entre Washington y Teherán se ha endurecido considerablemente, dejando sin efecto el reciente alto el fuego. Desde hace varios días, Estados Unidos ha intensificado los ataques contra infraestructuras militares y sistemas de vigilancia costera iraníes, en represalia por los ataques en suelo jordano e iraquí. La paralización del tráfico marítimo, que se había reanudado tímidamente en junio, da fe del fracaso de los esfuerzos diplomáticos. El régimen iraní ha dejado claro, además, su intención de bloquear cualquier exportación de energía a través de esta zona mientras continúen las operaciones estadounidenses, lo que ilustra una voluntad manifiesta de retomar el control estratégico sobre este cuello de botella.

Esta dinámica alcista, que se traduce en una subida mensual del 20 % en julio, preocupa especialmente a los mercados financieros. La perspectiva de una inflación persistente, alimentada por los altos costes energéticos, amenaza con comprometer los avances observados recientemente en los índices de precios al consumo. Para los activos de riesgo, y en particular para el sector de las criptomonedas que se había beneficiado de la desaceleración de la inflación en junio, este regreso de la prima de riesgo geopolítico podría resultar perjudicial si el Brent lograra instalarse de forma duradera por encima del umbral de los 90 dólares.

Ahora, los inversores siguen con atención las primeras propuestas de mediación transmitidas a Teherán por diplomáticos regionales, aunque el margen de maniobra parece estrecho. La persistencia de la crisis podría llevar al barril hacia nuevos máximos, volviendo a convertir el escenario de un petróleo a 100 dólares en una hipótesis creíble para los analistas de mercado. La supervisión del volumen de buques que cruzan el estrecho de Ormuz constituirá, en los próximos días, el barómetro crucial para evaluar la evolución del conflicto y su impacto directo en la economía mundial.