Tras un periodo de desinversión sin precedentes, Strategy, el gigante institucional dirigido por Michael Saylor, marca un punto de inflexión estratégico al retomar sus compras masivas de Bitcoin. Entre el 24 y el 30 de agosto de 2026, la empresa desembolsó cerca de 370 millones de dólares para adquirir 4 603 unidades adicionales. Esta maniobra pone fin a una racha de diez semanas de ventas, una fase que había sorprendido a los mercados y alimentado una narrativa prudente, incluso bajista, en torno a la mayor reserva de bitcoins del mundo.

Esta reciente adquisición eleva el stock total de la compañía a 845 050 BTC, acercándose peligrosamente a su récord histórico de junio de 2026. La operación se ejecutó a un precio medio de 80 318 dólares por activo, una cifra ligeramente superior al precio de mercado spot en ese momento, lo que demuestra la voluntad de la firma de reforzar su posición a pesar de la persistente volatilidad. El coste total de este inventario colosal asciende ahora a 63 730 millones de dólares, con un precio de adquisición medio ponderado de 75 412 dólares por token.

La financiación de esta estrategia se aseguró mediante un programa de emisión de acciones «at-the-market», que permitió a la sociedad recaudar más de 600 millones de dólares, de los cuales una parte significativa se reinvirtió directamente en activos digitales. Este retorno a una política de acumulación agresiva contrasta radicalmente con el periodo estival, durante el cual la empresa había cedido varios miles de BTC para cumplir con imperativos financieros, como el pago de dividendos y la recompra de títulos de deuda específicos.

Más allá del aspecto contable, este giro reviste una importancia psicológica capital para el ecosistema cripto. Al reafirmar su compromiso total con el «HODL», Strategy intenta disipar las preocupaciones relacionadas con su reciente transición hacia una gestión de tesorería más flexible. Si bien la acción MSTR aún sufre la presión de los mercados financieros tradicionales, con un rendimiento por debajo de sus máximos anuales, esta reanudación de las compras es percibida por los inversores como una señal inequívoca de confianza en el valor a largo plazo de Bitcoin.