Ante la proximidad de la apertura del periodo de sesiones, el Senado estadounidense se prepara para un hito legislativo crucial: la votación de cierre del CLARITY Act, fijada para el 15 de septiembre. Este proyecto de ley, que busca establecer un marco regulatorio estructurado para el mercado de las criptomonedas, se encuentra en un punto muerto desde principios de año. Para intentar desbloquear la situación, los republicanos han presentado una versión revisada del texto, que integra más de un centenar de ajustes solicitados inicialmente por sus homólogos demócratas. Lo que está en juego es significativo, ya que sin un consenso rápido, su aprobación antes del fin de la legislatura parece comprometida, lo que podría retrasar cualquier avance regulatorio importante hasta el horizonte de 2030.

Esta actualización se centra principalmente en precisiones técnicas relativas al ecosistema de las finanzas descentralizadas (DeFi). El texto revisado define con mayor rigor las condiciones bajo las cuales los protocolos descentralizados deben registrarse ante la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). Asimismo, limita el ámbito de aplicación de las regulaciones a las transacciones al contado (spot), respondiendo así a preocupaciones específicas vinculadas a los mercados de predicción. Por otra parte, se han introducido aclaraciones sobre el papel de las cooperativas de crédito en la gestión de activos digitales, lo que marca un intento real de atender las inquietudes expresadas durante las negociaciones estivales.

Sin embargo, a pesar de estas concesiones, la persistencia de zonas grises amenaza con hacer fracasar el proyecto en la votación decisiva. Los observadores especializados señalan que los puntos más conflictivos permanecen intactos: las reglas éticas, el marco de las stablecoins y las disposiciones del Blockchain Regulatory Certainty Act (BRCA) no han sido objeto de ninguna modificación notable. Esta falta de compromiso en pilares considerados fundamentales por la oposición demócrata debilita la estrategia republicana, en un momento en que se requiere una mayoría cualificada de 60 votos para validar este paso procedimental.

El éxito del 15 de septiembre depende ahora de la capacidad de los republicanos para atraer al menos a siete senadores demócratas a su causa. Si bien el bando republicano muestra voluntad de diálogo, el bloqueo sobre las salvaguardas éticas y los rendimientos aplicables a las stablecoins demuestra que las brechas ideológicas siguen siendo profundas. Pese al optimismo manifestado por algunos legisladores, la inflexibilidad de los demócratas en los apartados no revisados siembra una duda importante sobre el resultado de la votación, lo que ilustra una vez más la dificultad de legislar sobre un sector tan dinámico en el contexto de una política estadounidense fuertemente polarizada.