El proyecto Praxis, pionero en el concepto de «Estado de red», marca un hito decisivo al establecerse en Uruguay. Tras años de desarrollo teórico y varias rondas de financiación significativas, incluida una partida de 525 millones de dólares anunciada a finales de 2024, esta iniciativa busca construir una entidad política soberana. La visión de sus fundadores se basa en una arquitectura tecnológica compleja que articula la inteligencia artificial, la criptografía y la biotecnología para repensar los modelos de gobernanza tradicional y crear lo que ellos definen como la primera nación digital global.
Tras explorar diversas opciones geográficas, que incluyeron las costas mediterráneas y Groenlandia, la elección recayó en Uruguay, considerado un entorno más estable y propicio para albergar tal infraestructura. La comunidad debería establecerse dentro de +Colonia, una ciudad en desarrollo situada cerca de Colonia del Sacramento. Este sitio, supervisado por el empresario Eduardo Bastitta —asesor económico del presidente argentino Javier Milei—, simboliza la ambición del proyecto de pasar del mundo virtual a una materialización urbana concreta.
La financiación masiva del proyecto subraya el interés de los inversores, impulsado notablemente por el respaldo del fondo GEM Digital, que ha asignado 500 millones de dólares bajo condiciones de rendimiento y tokenización inmobiliaria. Este enfoque híbrido, entre finanzas descentralizadas y desarrollo inmobiliario, busca arraigar a la comunidad de forma sostenible. No obstante, la ausencia de un acuerdo jurídico formal y vinculante en esta etapa deja cierto margen de incertidumbre sobre la rapidez de ejecución, aunque el cofundador Dryden Brown muestra una confianza total con una instalación prevista para finales de año.
Más allá de la proeza inmobiliaria, los desafíos para Praxis son, ante todo, políticos. El objetivo es demostrar que una sociedad regida por una constitución digital y una gobernanza asistida por IA puede coexistir dentro de un marco estatal reconocido. El calendario parece ambicioso, con una entrega de las primeras infraestructuras residenciales proyectada para 2027. Si el proyecto logra concretar esta visión, podría servir como modelo para otras «ciudades-Estado» tecnológicas, poniendo a prueba la viabilidad de modelos de gobernanza descentralizados en el corazón mismo del sistema internacional actual.