Lo que debes saber:

  • Veintiuna instituciones financieras se comprometieron el 1 de septiembre a crear una sociedad común.
  • Esta estructura debe constituirse en el segundo semestre de 2026, con el objetivo de lanzar el token en el primer semestre de 2027.
  • Un stablecoin en euro figura como la siguiente prioridad, antes que otras divisas del G7.

Veintiuna instituciones financieras, entre ellas Bank of America, Citi, Goldman Sachs y el banco francés Crédit Agricole, se comprometieron el 1 de septiembre a crear una sociedad común para emitir un stablecoin respaldado por el dólar. La estructura debe constituirse en el segundo semestre de 2026, sujeta a condiciones de cumplimiento, para lanzar el token al mercado en el primer semestre de 2027.

Esta iniciativa aprovechará la experiencia de las instituciones participantes para ofrecer una solución segura, robusta y fiable, que combine el cumplimiento de las normas bancarias, una gobernanza rigurosa, la distribución y la gestión de riesgos institucionales.

Quién participa en este consorcio

La ronda de inversores abarca cuatro continentes.

En Norteamérica figuran Bank of America, Capital One, Citi, Fidelity Investments, Goldman Sachs, PNC Financial Services, Scotiabank, TD Bank Group, Wells Fargo y WisdomTree.

El contingente europeo reúne a Banco Santander, BBVA, Commerzbank, Crédit Agricole, Deutsche Bank, Lloyds Banking Group, Rabobank y UBS. MUFG Bank representa al este de Asia, Sirius International Holding a Oriente Medio y Standard Bank a África.

El anuncio fue publicado por Wells Fargo, mientras que MUFG lo confirmó mediante un comunicado independiente el 2 de septiembre, y BBVA lo difundió a través de su propio servicio de prensa.

Lo que el consorcio no ha dicho

Es necesaria cautela respecto al alcance de este anuncio, que responde más a una hoja de ruta de desarrollo que a un lanzamiento inminente.

Seis elementos determinantes siguen siendo una incógnita: el nombre de la empresa, el nombre del token, las redes blockchain elegidas, el custodio de las reservas, la estructura de gobernanza y las condiciones definitivas de reembolso.

El grupo tampoco ha precisado si los usuarios podrán poseer y transferir estos tokens directamente, o si el acceso pasará obligatoriamente por los bancos participantes y proveedores autorizados. No obstante, esta cuestión define la propia naturaleza del producto.

Un proyecto nacido de un estudio entre diez bancos

La iniciativa da continuidad a un anuncio de octubre de 2025, cuando diez bancos indicaron que estudiaban una forma de moneda digital respaldada por reservas en una proporción de uno a uno, disponible en blockchains públicas.

El grupo ha pasado de diez a veintiuna instituciones, y el proyecto deja atrás la etapa exploratoria para entrar en la de constitución de una empresa dedicada.

Los participantes destacan la combinación de sus redes de distribución con sus dispositivos bancarios de cumplimiento, gobernanza y gestión de riesgos. Estos elementos son, por ahora, parte del discurso comercial, dado que el producto aún no ha salido al mercado.

El calendario regulatorio estadounidense sigue incompleto

Esta iniciativa busca cumplir con la ley GENIUS y con la directiva MiCA, según corresponda. El grupo seguirá manteniendo a las partes interesadas informadas sobre el progreso de esta iniciativa.

El consorcio indica tener la intención de cumplir con la GENIUS Act allí donde sea aplicable. Esta ley, firmada el 18 de julio de 2025, establece un marco federal para los emisores de stablecoins de pago.

El texto impone requisitos de licencia y supervisión, un respaldo en reservas líquidas elegibles en proporción de uno a uno, protecciones de reembolso y publicaciones periódicas sobre dichas reservas. Asimismo, prohíbe el pago de intereses por el mero hecho de poseer el token.

El problema radica en el estado de avance de los reglamentos de aplicación. Las agencias federales incumplieron el plazo de redacción fijado para el 18 de julio de 2026. La OCC, supervisora de los bancos nacionales, ha propuesto obligaciones de reporte que incluyen informes semanales confidenciales y entregas financieras trimestrales, apuntando a noviembre de 2026 para sus normas definitivas.

Por su parte, el Tesoro está elaborando las reglas sobre el reconocimiento de los regímenes estatales y los emisores extranjeros, con una consulta pública en curso sobre los estándares de licencia y la articulación entre la supervisión federal y local.

El calendario sitúa, por tanto, la entrada en vigor del marco federal casi al mismo tiempo en que el consorcio prepare su lanzamiento. Una coincidencia que da margen para integrar los requisitos finales, pero también genera incertidumbre al poder cambiar varios parámetros.

El componente euro se regirá por MiCA

El grupo muestra la misma intención de cumplimiento con el reglamento europeo sobre los mercados de criptoactivos.

Un token indexado a una sola moneda oficial suele clasificarse como un token de dinero electrónico, lo que conlleva obligaciones de autorización, reservas, información y reembolso, además de una supervisión reforzada al superar ciertos umbrales de importancia.

Dos incógnitas persisten aquí: la identidad de la entidad que emitiría este token en euro y el país donde obtendría la licencia. Estas decisiones determinarán la autoridad supervisora competente y las obligaciones de cada participante.

La operativa simultánea en Estados Unidos y en la Unión requiere, por último, una coordinación entre reguladores. El Consejo de Estabilidad Financiera recomienda para estos dispositivos globales una supervisión completa y un intercambio de información transfronterizo, dado que sus funciones afectan a la vez a la banca, los pagos y los mercados de valores.

Lo que los bancos buscan recuperar

El mercado al que apuntan está dominado actualmente por Tether, cuyo USDT supera los 180 000 millones de dólares de capitalización, y por Circle.

El trasfondo supera la simple competencia por un producto. Cada dólar colocado en un stablecoin emitido por un tercero equivale a un dólar que abandona los depósitos bancarios, recurso sobre el cual se basa la actividad crediticia. Las veintiuna instituciones no solo están entrando en un nuevo mercado, sino que están defendiendo su balance.

No todos los bancos siguen este camino. JPMorgan ha mantenido conversaciones preliminares sobre un stablecoin sin planes de lanzamiento activo, indicando que desea evaluar la demanda de sus clientes y el estado de la regulación. Además, varias entidades priorizan los depósitos tokenizados (un crédito contra el banco registrado en una red compartida) con una red prevista a través de The Clearing House para el primer semestre de 2027.

¿Y ahora qué?

Tres plazos marcarán el ritmo de este expediente: la constitución efectiva de la sociedad antes de fin de año, la publicación de las normas definitivas de la OCC en noviembre y el lanzamiento previsto para el primer semestre de 2027.

El indicador clave a seguir sigue siendo el modelo operativo. Un stablecoin bancario accesible solo mediante las ventanillas de los participantes se enmarca en la infraestructura de liquidación interbancaria. Un token libremente transferible en blockchains públicas, por el contrario, ataca a Tether y Circle en su propio terreno. El consorcio aún no ha revelado cuál de las dos opciones está construyendo.

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