El mercado de activos digitales experimenta un renovado vigor este viernes, marcado por el regreso de Bitcoin por encima del umbral psicológico de los 81 000 dólares. Este avance, que representa una subida del 4 % en las últimas 24 horas, no parece ser fruto de una dinámica interna propia de las criptomonedas, sino más bien de un cambio de rumbo en las expectativas monetarias estadounidenses. El descenso en las probabilidades de una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, que han caído a un nivel cercano a la incertidumbre total según las herramientas de seguimiento del CME, ha impulsado de inmediato a los activos de riesgo.
En el centro de este impulso se encuentran las declaraciones de Christopher Waller. El gobernador de la Fed dejó entrever una posible estabilidad en los tipos si la inflación continúa retrocediendo, lo que provocó un alivio inmediato en los rendimientos de los bonos. Este contexto macroeconómico también ha favorecido una depreciación del dólar, que se sitúa ahora en sus niveles más bajos desde mayo. Aunque los ETF de Bitcoin al contado registraron cerca de 277 millones de dólares en entradas durante la última sesión, los analistas se mantienen cautos: esta recuperación debe ser confirmada por una constancia en los flujos institucionales para poder consolidarse a largo plazo.
Si bien la tendencia es globalmente alcista, las disparidades de rendimiento son notables. Zcash se impone como el líder indiscutible de la jornada con un repunte de cerca del 15 %, impulsado por una dinámica de minería robusta y un hashrate en plena progresión. A modo de comparación, los activos principales como Ethereum, BNB y Dogecoin muestran ganancias más moderadas, situadas entre el 4 % y el 5 %. Esta disparidad subraya un mayor apetito por el riesgo, donde las altcoins captan una parte importante del capital inyectado en el mercado durante estas fases de alivio monetario.
No obstante, es necesario mantener la cabeza fría ante este entusiasmo repentino. A escala semanal, el mercado muestra un estancamiento, o incluso un retroceso en algunos activos, lo que confirma el carácter puntual de este repunte. Por otro lado, la renovada fortaleza del yen japonés constituye un factor de riesgo importante, capaz de drenar la liquidez disponible para las estrategias de trading con apalancamiento. Para que esta sesión marque un verdadero punto de inflexión, será imperativo observar una serie prolongada de jornadas positivas; de lo contrario, este rebote no será más que un paréntesis dentro de un periodo de marcada lateralización.